Baja California | 17 de Octubre de 2020

Durante una entrevista telefónica varios residentes consideraron “absurdo” que se realice una consulta para preguntar a la población si acepta la reconversión de Energía Costa Azul cuando hay recursos legales de por medio y “la aplicación de la ley no está sujeta a votación”. Foto Edgar Lima

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Mireya Cuéllar

Tijuana, 17 de octubre.- El pasado 15 de enero el Segundo Tribunal Colegiado del Decimoquinto Circuito en el estado de Baja California otorgó una “suspensión definitiva” a favor de los colonos de Bajamar (asociación civil) para que “sin suspender el procedimiento” el gobierno federal no emita una “resolución final sobre la autorización de las obras y/o construcción y/o operación del Proyecto de Licuefacción de Gas Natural Energía Costa Azul”.

La suspensión vigente incluye la construcción y operación de una central eléctrica de abasto aislado con capacidad de 227.612 MW , “hasta en tanto las autoridades responsables reciban notificación de la ejecutoria que se dicte en el juicio de amparo del cual deriva la resolución incidental que se revisa”.

Bajamar es el núcleo poblacional más cercano al puerto de embarque de Sempra Energy –casa matriz de IEnnova, dueña de Energía Costa Azul- en la costa de Pacífico bajacaliforniano. Santa Bárbara, el condominio más cercano, habitado en su mayoría por jubilados estadounidenses que pensaron en un retiro tranquilo frente al mar, se ubica a menos de dos kilómetros del complejo industrial. 

Como ocurrió cuando se instaló hace 15 años “nunca nos han explicado cuáles son los riesgos”  de la reconversión, dijo un residente a este medio, quien  recordó también el largo proceso jurídico que han llevado contra la empresa. “Es como pelear con un monstruo”, resume: “lo único que hemos pedido a las autoridades es que no se autorice un proyecto sin antes tomar en cuenta la seguridad de los vecinos”.

Para ellos, apunta, el daño está hecho; compraron una vivienda en un complejo frente al mar que estaba en desarrollo- ubicado en una zona catalogada como de desarrollo turístico-, y de un día para otro levantan la vista desde su ventana para otear el mar y chocan con dos tanques gigantescos que almacenan combustible. Viven con temor, sus propiedades están devaluadas y el complejo ya no pudo seguir su desarrollo. ¿Quién quiere vivir junto a una bomba de tiempo?, preguntan.  A partir de la instalación de IEnova hubo una modificación a la reglamentación sobre uso del suelo para hacerla zona industrial. Ahora hay también una planta de Z Gas que almacena combustible y otra de la Comisión Federal de electricidad. 

 Los vecinos, propietarios y usuarios de Bajamar –el complejo turístico cuenta  casa club y un campo de golf, y el promedio es de 800 residentes- señalaron que Energía Costa Azul ha retenido de manera sistemática información a la autoridad para obtener las autorizaciones, primero para la construcción de la planta y ahora la reconversión, porque en todas las solicitudes presentadas toma como punto de partida que sus instalaciones están lejos de las zonas residenciales “omitiendo a propósito la existencia de Bajamar”.

Durante una entrevista telefónica varios residentes consideraron “absurdo” que se realice una consulta para preguntar a la población si acepta la reconversión de Energía Costa Azul cuando hay recursos legales de por medio y “la aplicación de la ley no está sujeta a votación”. También cuestionaron que el municipio haga una campaña a favor del “sí” –difundiendo que la empresa financiara 24 obras públicas-, y a la vez sea el encargado de realizar el sondeo, omitiendo cualquier información sobre los riesgos para las personas y el medio ambiente que traerá la planta de licuefacción.