15 de Septiembre de 2020

Isegoría
Sergio Gómez Montero

El poema sale a la calle
tiene su amor imposible
su pedazo de dicha y un rencor”
L. R. Nogueras: “La vida de un poema”

Vivir en un país agitado como el nuestro, no es fácil. Se requiere de mucha ecuanimidad para no dejarse llevar por las pasiones del momento; en particular por las pasiones políticas. Aunque, como dice Maquiavelo, “Puede combinarse perfectamente el ser temido y el no ser odiado”. Es decir, sin autoridad no existe gobierno y tener autoridad tiene un solo significado específico: poner orden con las reglas que yo (o nosotros), gobernante, con base en un plan consideré que eran las mejores. La crítica, pues, al gobernante, para que sea válida, debe centrarse más que en la persona en las acciones que ella emprende con base en su plan de gobierno.

Pienso en lo anterior, después de la visita que el sábado hizo AMLO a Guadalajara, en donde destacó, una vez más, el cambio radical y repentino del gobernador de ese estado, quien un día antes (viernes) era enemigo radical de López Obrador y al día siguiente (sábado) estaba convertido en un siervo (servil, claro) del Presidente, anulando así, en los hechos, todas las críticas que él y nueve gobernadores más del país habían encaminado en contra del titular del Poder Ejecutivo del país precisamente hasta un día antes. Fantoches todos, pues, ilusos. Eso, a su vez, ilustra sobre la debilidad de la crítica que hasta hoy se encamina en contra de AMLO y la 4T, que no se ha podido quitar de encima el peso que representan los 30 millones de personas que en julio del 2018 votaron a favor del tabasqueño en el país y por eso, hasta hoy, sus enemigos no pasan de ser un conjunto de espantapájaros (en calles, pasquines, televisores y redes) que a nadie espantan, a no ser que sus bravatas se inscriban en el terreno del sabotaje a la vida pública, como más de una vez ha ocurrido. Y ahí se entra a otro dilema…

Es decir, ¿hasta dónde la autoridad puede callar y ser omisa a la hora de aplicar la ley? Sí, es justo, el respeto a las libertades debe predominar por sobre todas las cosas, pero el respeto al orden es también sustancial y ahí es donde la ley no se presta a dudas, pues si ella no se aplica o no sirve, el pueblo tiene todo el derecho de convocar, de inmediato, al constituyente para poner en práctica un nuevo orden, sustentado en nuevas leyes, que sí sea operativo y armónico (estudiar las caídas de Atenas y Roma nos enseñan mucho al respecto). Por eso, pues, el estudio de la política se convierte así en una materia que el gobernante (y quien quiere serlo) siempre deben tener en mente.

¿En dónde, en México, estamos ahora? No es una pregunta gratuita. Porque hay dos interrogantes que son centrales y que, hoy, en este artículo apenas se comenzarán a abordar. La primera de ellas tiene que ver con ¿el por qué al gobernante actual del país le tiembla la mano a la hora de poner orden y aplicar la ley? La segunda interrogante es: ¿por qué hasta hoy no se conocen aún cuáles son las propuestas de gobierno de aquellos que dicen “fuera AMLO y la 4T”, si sólo se centran en despojar del poder al tlatoani en turno, si no tienen propuestas que hacer al pueblo (al demos, pues?

Sería sano avanzar un poco al respecto, ¿no?

*Profesor jubilado de la UPN/Ensenada
gomeboka@yahoo.com.mx