cultura | 01 de Agosto de 2020

El historiador y cronista Eusebio Leal en Casa Lamm, el 21 de octubre de 2003. Foto Guillermo Sologuren / La Jornada
La Habana, 1º de julio.- El legado de Eusebio Leal Spengler es tal que cuando lo olviden los hombres, todavía lo recordarán las piedras, afirmó la poeta Fina García Marruz sobre el historiador de la ciudad de La Habana, uno de los intelectuales cubanos más prominentes, quien falleció la mañana de este viernes a los 77 años.

La noticia fue difundida por el diario oficial isleño Granma, que atribuyó la causa del deceso “a una penosa enfermedad” (algunos medios internacionales señalan cáncer de páncreas), mientras Prensa Latina informó que las honras fúnebres serán el Capitolio de aquella capital, una vez controlada la epidemia de Covid-19.

Sus cenizas, en conformidad con los deseos de la familia, serán conservadas “para que el pueblo de Cuba le rinda el merecido tributo en homenaje a su invaluable obra en favor del rescate, conservación y promoción de los valores históricos de la nación y La Habana”, indicó aquella agencia de noticias.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, transmitió enseguida sus condolencias a familiares y amigos mediante su cuenta oficial de Twitter: “Ha muerto don Eusebio de la memoria enamorada, el que nos hizo llorar y reír con la historia de la nación que somos al darle carácter y alma”.

El mandatario lo recordó por ponerle nombres e iluminar las oscuridades de la capital de esa nación, como quien enciende luces en medio de la noche: “Hoy se nos ha ido el cubano que salvó a La Habana por encargo de Fidel (Castro) y se lo tomó tan apasionadamente que ya su nombre no es suyo, sino sinónimo de la ciudad; ha muerto nuestro querido Leal”.

Díaz-Canel señaló que todos los cubanos celebran el maravilloso paso por la vida del historiador, demasiado breve, a su decir, para quienes lo quisieron por su obra y por sí mismo, y convocó a seguir su huella y la paciente e infinita labor de salvar el patrimonio de Cuba a la que tanto amó y consagró su vida.

Nacido en la capital isleña, el 11 de septiembre de 1942, a Eusebio Leal se debe el rescate del casco viejo de La Habana, con proyectos que la sacaron del derrumbe y que le valieron ser reconocido como patrimonio de la humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) en 1982.

Su obra resultó trascendental para la conservación del legado de ilustres figuras que constituyen paradigmas en el país caribeño y en Iberoamérica; también se le recordará por la devoción que mostró a lo largo de su vida a la revolución cubana y la cercanía como colaborador con el extinto ex presidente Fidel Castro y su hermano Raúl.

“Sólo aspiro a haber sido útil”

“Lo que Cuba sea, seremos nosotros. Nuestro éxito radica en la voluntad política que han mostrado a lo largo de los años nuestros dirigentes y también en el tesón y el denuedo del pueblo cubano”, declaró una ocasión a Prensa Latina.

Hace unos meses, en octubre de 2019, Eusebio Leal adelantó una especie de epitafio en una entrevista con el medio digital CubaDebate, al afirmar que no aspiraba a nada, ni siquiera a la posteridad.

“Yo sólo aspiro a haber sido útil. Y pido perdón a todos aquellos que, a lo largo de la vida, en la búsqueda necesaria de lo que creí mi verdad, pude haber ofendido, y a mis propios errores, que cometí con la pasión juvenil en que todo hombre y todo pueblo busca sus propios caminos”, dijo en aquella ocasión.

“Yo creo que al final lo encontré, y que esa luz que veo ahora, ahí, en medio de las tinieblas del ocaso, es finalmente el camino”.

En una entrevista con La Jornada, efectuada en abril de 2018, el intelectual cubano compartió su visión de que la cultura es uno de los principales valores que necesita defender un país.

“En un memorable Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en un tiempo definitorio de la historia de nuestro país, Fidel señaló que lo primero que teníamos que salvar era la cultura. La cultura es la escama metálica, la coraza moral, la defensa que todo país tiene para eso que antes me preguntaba y que consideramos los valores. Éstos se defienden con una armadura cultural sólida. Y en los momentos en los cuales vivimos vale la pena reflexionar profundamente sobre ello”, sostuvo.

“En mi trabajo de casi medio siglo consagrado a la restauración de esos valores en el campo de la arquitectura, la documentación, la preservación de las fuentes para el estudio y conocimiento de la cultura, podría decir que es esencial. Hay un engaño en ciertas formas de interpretación de la modernidad que tratan de privarnos de la memoria, y se cae en esa especie de Alzheimer social que da resultados nefastos a los países, sobre todo en vías de desarrollo”.

En esa charla también dio su visión sobre el futuro de la isla ante el retiro, en ese entonces, de Raúl Castro de la presidencia.

“Si la nación descansara sólo sobre personas, estaríamos perdidos; el papel de los hombres es transitorio en la historia. Lo importante, como decía un gran intelectual cubano, Alfredo Guevara, es al menos dejar huella”, explicó.

“¿Ha quedado realmente una huella del paso por la historia de figuras tan importantes como Fidel, Raúl, el Che? Yo diría que sí, que ha sido profunda, por solamente referirme a los hombres que conocí, a los que han sido mis contemporáneos, aunque mayores que yo.”

Doctor en ciencias históricas y maestro en ciencias arqueológicas, así como en estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba, Eusebio Leal realizó una prolífica carrera como investigador, político y académico.

Fue diputado al Parlamento en varias legislaturas, sin ocultar nunca su fe católica, lo que le permitió ser puente discreto entre el Estado socialista y la Iglesia católica en momentos de fuertes discrepancias, de acuerdo con la agencia AFP.

Escribió ensayos, prólogos y artículos sobre historia de su país, el arte, la restauración y otros temas de carácter general. Entre sus varios libros, destacan Regresar en el tiempo, Fiñes, Carlos Manuel de Céspedes El Diario Perdido, La Luz sobre el Espejo, Poesía y Palabra (I y II), Patria Amada y Legado, y Memoria.

A lo largo de su existencia, ostentó más de una treintena de medallas y condecoraciones concedidas por prestigiosas instituciones de países de todos los continentes y era embajador de Buena Voluntad del sistema de Naciones Unidas, así como asesor del tema para la erradicación de la pobreza del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. También, fue presidente del Grupo Parlamentario de Amistad Cuba-México.