Baja California | 22 de Mayo de 2020

Aunque no puede evitarse en su totalidad el temor a reanudar la convivencia con el mundo exterior, pueden aplicarse una serie de acciones para sobrellevarlo como empezar a salir de manera gradual. Foto cortesía Cetys

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Redacción

Mexicali, 22 de mayo.- El desconfinamiento implica mucho más que retomar las actividades que se suspendieron por la emergencia sanitaria, significa regresar a una nueva realidad y dejar atrás la vida cotidiana que conocíamos pues ya no regresará, y además enfrentar afectaciones a la salud mental, un desafío emocional para algunas personas que podrían caer en el 'Síndrome de la cabaña', advirtió el doctor Josman Espinosa Gómez, docente investigador de la escuela de Psicología del Cetys Universidad.

Si bien el síndrome no se cataloga como un trastorno psicológico consiste en temor a salir a la calle como consecuencia natural del encierro, señaló el especialista en un comunicado de prensa en el que detalló que el miedo es a contactar a personas que se encuentren fuera de las paredes a las que se ha mantenido el confinamiento, incluso conocidas, así como regresar a trabajar fuera de casa o abordar el transporte público.

El docente asignado al Campus Mexicali del Cetys explicó que "sentimientos de ansiedad, estrés, aprensión, miedo y pánico pueden aparecer, siendo relativamente normales frente al abandono del resguardo domiciliario que permitía a las personas garantizar el cumplimiento de las medidas sanitarias adecuadas para evitar contagiarse del nuevo virus", pero pueden sobrellevarse con un retorno paulatino a la movilidad, que ha estado restringida durante más de 60 días.

Expresó que aunque no puede evitarse en su totalidad el temor a reanudar la convivencia con el mundo exterior, pueden aplicarse una serie de acciones para sobrellevarlo como empezar a salir de manera gradual, respetar los protocolos sanitarios (lavado de manos y usar cubrebocas) para sentir menos vulnerabilidad y más seguridad, practicar técnicas de relajación y respiración y establecer metas reales y objetivos que no sobrepasen nuestras capacidades, una vez que se retomen las actividades.

"Para evitar el exceso de estrés, autoexigencia, saturación de actividades y desorganización que podrían presentarse durante el ingreso a la nueva normalidad, lo mejor es, en primer término, conservar la calma y pensar en el regreso a las actividades habituales como una continuidad de los proyectos y ocupaciones, y no como una recuperación del tiempo perdido, ya que el lapso en casa consistió en un acto de autocuidado, y no un descanso o un castigo", estableció.

Josman Espinosa Gómez aclaró que "ante todo se debe considerar que si el miedo o angustia por salir de nuevo se convierten en un malestar persistente y que impide las funciones básicas y el desempeño social de manera normal, se debe solicitar ayuda profesional" al aclarar que para algunos será más sencillo retomar las actividades, pero para otros asumir la "nueva normalidad" representará un desafío emocional.