méxico | 22 de Noviembre de 2020

El Senado aprobó la regulación de la mariguana para fines lúdicos y de investigación. Foto www.senado.gob.mx

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Río Doce
Ciudad de México, 22 de noviembre.- La Arquidiócesis Primada de México consideró que la aprobación del uso lúdico de la mariguana por parte del Senado “es la puerta de entrada para drogas más peligrosas y adictivas con graves incidencias en la degradación del tejido social”.

En su editorial Desde la Fe, señaló que el problema que significa el narcotráfico y el consumo de drogas y otras sustancias prohibidas, deben ser atendidos a través de soluciones integrales, “no sólo tratando de resolver las consecuencias, sino, sobre todo, las causas: se debe buscar la recuperación de los ambientes sociales, el desarrollo de las familias y las oportunidades de estudio y trabajo para los jóvenes”.

“Es preocupante la reciente decisión del Senado de la República de aprobar la despenalización de la mariguana que, entre otras normas, permite el auto cultivo y el consumo personal. Es necesario el estudio y análisis de infinidad de plantas y fórmulas para su aplicación médica, enfocada al bien de la salud humana, siempre y cuando se realice con ética y fundamentos científicos, pero un tema muy distinto es la permisividad en el ámbito social de sustancias que afectan la personalidad y la conducta de los individuos, así como a terceros, con las alteraciones que provocan”, señaló.

Añadió que la Cámara de Diputados, que deberá discutir y aprobar el dictamen avalado por los senadores, debe tomar en cuenta las conclusiones de analistas y expertos que participaron en un foro sobre la mariguana organizado por la Universidad Pontificia de México en 2015, quienes señalaron que nadie puede afirmar que las drogas no causan problemas de salud y de adicción, las víctimas inmediatas son los adolescentes y los jóvenes, muchas veces de manera irreversible; las medidas prohibicionistas no han dado los resultados esperados debido a la alta corrupción que provoca el comercio ilegal.

“La regulación del consumo puede ayudar para que disminuya la violencia del narcotráfico y el peligro para los consumidores, pero se envía un mensaje equivocado a la sociedad, propiciando un aumento del consumo y los problemas sociales y de salud implicado”, precisó.

“Las políticas públicas deben buscar soluciones integrales, no sólo tratando de resolver las consecuencias, sino, sobre todo, las causas: se debe buscar la recuperación de los ambientes sociales, el desarrollo de las familias y las oportunidades de estudio y trabajo para los jóvenes”.

La Arquidiócesis consideró que dentro de “dos males no se trata de elegir el peor, como es abrir la puerta a los jóvenes al consumo de estupefacientes que afectan su salud, su desarrollo y su inserción positiva en la construcción de la sociedad”.

“La labor del Estado y las instituciones públicas y sociales debe estar centrada en la prevención, la educación y el fomento de valores, no en la degradación cultural y social”.