Baja California | 28 de Septiembre de 2020

El jefe del Servicio Médico Forense, César Raúl González Vaca, afirmó que en las donaciones cadavéricas se llevan registros muy estrictos de los que se entrega a las universidades, incluso de los que no regresan debido a que algunos son identificados por las familias. Foto Cristian Torres Cruz

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Cristian Torres Cruz y Armando Nieblas del Campo

Mexicali, 28 de septiembre.- Nadie parece saber en dónde se encuentran 10 cadáveres que fueron donados por el Servicio Médico Forense (Semefo) a la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) ya que por lo menos en los registros los datos no cuadran.

Desde 2010 a la fecha, el Semefo mantiene convenios de colaboración con distintas universidades para entregar cuerpos de personas para investigación, sin embargo, los números no cuadran y no parece existir una respuesta satisfactoria.

Lo anterior se da en un medio de una crisis de credibilidad por parte del Servicio Médico Forense en donde fueron calificados por el fiscal general de Baja California, Guillermo Ruiz Hernández, de "doctorcitos" a los médicos legistas acusándolos de corrupción, esto, en medio de una disputa en la que el gobernador buscaría que el Semefo pase del Poder Judicial al Poder Ejecutivo del Estado.

Cifras no cuadran
Por medio del portal de transparencia, la UABC reconoció durante el periodo 2010- 2019 un total de 39 donaciones que le fueron entregados por parte del Semefo, información que resultó parcial ya que no se tomaron en cuenta 29 registros de la Facultad de Medicina de Mexicali quienes reportaron otros 29 cadáveres, dando un total de 68 cuerpos en este periodo.

Por otro lado, el Semefo perteneciente al Poder Judicial del Estado reportó de 2010 a 2019 un total de 38 cuerpos, una diferencia con la universidad de 30 cadáveres, sin embargo, las cifras dadas a conocer por la dependencia también resultan incompletas ya que de las donaciones cadavéricas en Tijuana (18) solo se componen del periodo del 2017-2019, por lo que no existen datos de 2010-2016.

El problema se vuelve más complejo en los parámetros en donde se pueden realizar comparaciones año por año; por ejemplo, en 2018 el Semefo reportó la donación de 15 cadáveres -13 en Tijuana y dos en Mexicali-, pero la UABC recibió solo siete en Tijuana y uno en Mexicali por lo que la diferencia fue de ocho en un solo año.

Lo intrigante es que en otros años la UABC reporta más cadáveres de los que supuestamente salieron de la morgue estatal: en 2014 la universidad recibió cuatro donaciones en Mexicali, sin embargo, Semefo reportó solo una donación, por lo que la cifra de discrepancias pudiera ser mucho mayor.

Finalmente, al comparar por ciudades, en Mexicali del periodo de 2015 al 2019, la UABC recibió según sus datos 12 cuerpos, mientras que Semefo reporta que solo le entregó 11, por lo que existe una discrepancia de un cuerpo.

En cambio, en Tijuana en el periodo 2014 al 2018 la universidad recibió nueve cuerpos, mientras que Semefo reportó la entrega a los universitarios de 18 cuerpos, es decir nueve cuerpos perdidos, al sumar la cantidad de Mexicali y Tijuana se tiene un total serían 10 cuerpos que no cuadran.

“Llevamos un procedimiento muy estricto porque estamos hablando de cadáveres”: Semefo
El jefe del Servicio Médico Forense, César Raúl González Vaca, afirmó que en las donaciones cadavéricas se llevan registros muy estrictos de los que se entrega a las universidades, incluso de los que no regresan debido a que algunos son identificados por las familias.

González Vaca explicó que en promedio las universidades mantienen los cadáveres para investigación alrededor de seis meses con el fin de que los estudiantes de Medicina puedan aprender, sin embargo, explicó que el 2019 dos cuerpos tuvieron que ser regresados a los familiares ya que finalmente fueron identificados mientras permanecían en las universidades.

Advirtió que a todos los cuerpos se les realiza una carpeta básica de investigación la cual consta de odontología forense, fotografía, dictamen médico de necropsia, huellas y pruebas de genética para su posterior identificación.

El responsable de Semefo dijo que en Mexicali se tiene un convenio con la UABC desde el 2010 hasta 2019 mientras que en Tijuana del 2017 a 2019, por lo que todas las donaciones cuentan con su archivo básico.

Explicó que durante 2010 a 2019 en Mexicali se presentaron 20 donaciones a la UABC y seis a escuelas privadas mientras que en Tijuana de 2017 a la fecha se registraron seis cuerpos a la universidad Xochicalco y 21 a la UABC.

Cuestionado sobre las discrepancias en cuanto a los números de Semefo y la misma UABC, advirtió que pudieran existir errores en el personal administrativo no solo en las universidades sino en las mismas instituciones de salud.

González Vaca dijo que las personas que aparentemente mueren de causas naturales y en que las autoridades fiscales no abrieron una carpeta de investigación son los cuerpos más propensos a la donación cadavérica.

La UABC
En contraparte, Armando Rodríguez, subdirector de la Facultad de Medicina de la UABC campus Mexicali, señaló que solo reciben cuerpos cuando Semefo les notifica que existe un prospecto para estudio, reconoció que de 2010 a 2019 la universidad recibió 27 cuerpos en contrapunto de los 20 que el Poder Judicial reconoce.

Entrevistado respecto al proceso de recepción de cuerpos en donación, el subdirector de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Baja California, Armando Adolfo Rodríguez Corral, explicó que existe un convenio con autoridades del Gobierno del Estado y del Poder Judicial en el que se establece todo el mecanismo.

Inicialmente es el Servicio Médico Forense quien les notifica de la existencia de un cuerpo en calidad de desconocido o no reclamado, por lo cual se procede a informarle a una de las funerarias acreditadas para que recoja el cadáver, lo embalsamen y entregue al anfiteatro de la Facultad de Medicina.

“El cadáver se usa para las disecciones, sobre todo para reforzar el aprendizaje en el curso de anatomía; ahí el cuerpo está de uno hasta dos semestres, o sea un año más o menos, y después la misma funeraria recoge el cadáver y nos ayuda con los trámites que se tienen que hacer”, indicó.

Entre los trámites se encuentra el acta de defunción y el pago por el servicio de inhumación. Dicho expediente se integra y envía al Servicio Médico Forense.

El subdirector señaló que cada uno de los cuerpos que son recibidos cuenta con un expediente que al final es enviado al Semefo, por lo tanto, dicha dependencia debe saber con exactitud el número de cuerpos entregados.

Reconoció que es poco común que familiares reclamen los cadáveres una vez que son entregados en donación, sin embargo, en diciembre pasado se registró un caso en esta facultad, cuando apenas tenían un semestre con el mismo.

En ese mismo sentido, Josué Villegas Sandoval, administrador de la Facultad de Medicina, detalló que cuando reciben los cuerpos esperan alrededor de 10 días para en caso de que sean reclamados por los familiares, posteriormente se tiene por entendido que se trata de una persona completamente desconocida.

“Es curioso o extraño que reclamen a alguien no identificado a los seis o siete meses”, expresó.

Villegas Sandoval reiteró que reciben cuerpos únicamente cuando Semefo les notifica, de lo contrario no acceden a ningún cadáver, al grado que durante 2017 no recibieron uno solo.

Para que el Servicio Médico Forense decida otorgar cuerpos en donación deben cumplir con algunas características, la principal es que no haya sido identificado y que la causa del fallecimiento no sea por algo infeccioso o víctima de un hecho violento.

Finalmente Semefo y la UABC reconoce que se pudieron entregar dos cuerpos en 2019 que habían sido donados con fin académico a sus familiares, debido a que se tenía un archivo confiable de los casos.

Desaparecen pruebas de ADN: familiares de desaparecidos
Familiares de personas desaparecidas no descartan que alguno de los cuerpos de sus parientes pudieran parar en instituciones educativas al no tener un sistema de identificación confiable, luego de acusar a las autoridades de incluso perder los archivos de ADN.

Ama Díaz vivió en carne propia la negligencia institucional. Afirmó que las pruebas genéticas que se realizó al menos en dos ocasiones quedaron en el limbo.

La madre de Erick Francisco Quintana Díaz -un agente de polcía desaparecido el 7 de julio de 1995- señaló que en 2019, en la pasada administración estatal, uno de los investigadores de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de apellido Padilla le informó que sus exámenes de genética se encontraban desaparecidos.

Díaz se entrevistó nuevamente en enero de este año con Guillermo Ruiz, actual titular de la Fiscalía General del Estado, para conocer el paradero de los exámenes que se realizó en dos ocasiones y afirmó que el titular de la dependencia se comunicó en su presencia con el área de genética en donde le habrían confirmado que los resultados se habían enviado a Tijuana y de ahí se habían extraviado.

Alma Díaz también le pidió información sobre los exámenes realizados por la entonces Procuraduría General de la República (PGR) en el Hospital General de Mexicali en 2017 en donde se mandó citar a decenas de familiares de desaparecidos para realizarse pruebas.

Su sorpresa fue mayúscula cuando el mismo fiscal le informó que la pasada administración no le había dado seguimiento a esas pruebas por lo que no tenían esa información.

La familiar del ex agente municipal advirtió que en la entidad no existe un padrón confiable de genética por el descuido de los archivos.

“Es preocupante porque existen muchas mamás con desaparecidos, gente que viene de fuera y en este estado se desaparecen, no se sabe qué pasa con las pruebas de ADN, incluso pudieran estar como no identificados en Semefo”, expuso.

Otro caso es el de Zaida Calderón, de 52 años, quien desapareció el 7 de noviembre del 2017. Entró a su domicilio en la colonia Lázaro Cárdenas pero nunca la vieron salir, fue hasta el día siguiente que sus familiares acudieron a su casa en donde se percataron que la puerta había sido violada al igual que la puerta trasera.

“No sabemos absolutamente nada de mi hermana”, expuso Elva Calderón, hermana de la mujer desaparecida.

Aunque se realizaron las pruebas de ADN correspondientes a los días posteriores de la desaparición de la mujer, la última vez que solicitó copia del expediente  no las habían integrado a la carpeta de investigación.

“Cuando se encuentran osamentas yo le pregunto a los fiscales si están siendo cotejadas las pruebas y me dicen que sí pero yo la verdad lo dudo mucho”, advirtió Elva Calderón.

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